3 razones por las que enfermamos en diciembre

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Tan pronto como arranca el invierno, somos muchos los que comenzamos a toser y estornudar. ¿Por qué motivo?

El invierno viene asociado generalmente con un frío permanente que se nota no solo en las temperaturas al aire libre, sino también dentro de nuestro cuerpo. Tan pronto como el clima ártico se pone en marcha, también muchos enfermamos. Estas son 3 razones por las que enfermamos más en el último mes del año.

Hace frío

Parece obvio pero, por desgracia, es uno de los causantes de que se propaguen más el rinovirus, pues muchas investigaciones ya han demostrado que los virus que provocan resfriados en los seres humanos se replican mucho mejor en los ambientes más frescos (como la cavidad nasal). Además, respirar aire frío nos hace más débiles, pues nuestro sistema inmunológico produce menos agentes en la lucha contra los virus, por lo que las infecciones pueden entrar en nuestro cuerpo como reyes en un castillo. “Las temperaturas más frías representan una respuesta inmune más lenta y una mayor susceptibilidad a la infección”, según una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (EE.UU.). Examinando las células de las vías respiratorias de un grupo de ratones descubrieron que el sistema inmunológico producía menos proteínas llamadas interferones a temperaturas más bajas, permitiendo que el virus del resfriado floreciera.

Hay más oscuridad

En invierno disfrutamos de muchas menos horas de sol, lo que significa que estamos recibiendo menos rayos de sol en comparación con otros meses y nuestra piel produce menos vitamina D como resultado. Esa vitamina juega un papel clave en las defensas de nuestro organismo. Entre sus muchas aplicaciones, la vitamina D está implicada en la función inmune, así como en el crecimiento de las célula y los huesos y la absorción del calcio del cuerpo.

Propagación de los gérmenes

La ley de probabilidad nos dice que cuanta más gente a nuestro alrededor esté enferma, más probable es que nos contagiemos. Teniendo en cuenta que las personas somos más bien descuidadas acerca de la propagación de gérmenes (si tosemos o estornudamos, deberíamos lavarnos las manos a continuación) en los meses más cálidos, es probable que esto siga siendo igual en las épocas más frías. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades advierten que los gérmenes expulsados durante la tos o los estornudos pueden vivir perfectamente en superficies como tiradores de puertas, escritorios, cafeteras… durante dos horas o incluso más. Respecto a la gripe, el CDC señala que la calidad infecciosa de la gripe tiene un largo alcance: las personas con gripe pueden contagiar otros hasta cerca de 2 metros de distancia.